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INVESTIGACIÓN SOBRE LA BICICLETA EN 1981 POR JACQUELINE ELVIRA BOHÓRQUEZ VELASCO

Nombre: Elvira Rodríguez Velasco
Facultad: Ciencias Administrativas
Año: Primero
Fecha: 23/7/81
Deber: Tema a Tratarse: Descubrimiento de la Bicicleta.
“La Bicicleta”
La primera aparición de un vehículo al que se puede atribuir el título de antepasado directo de la bicicleta tuvo lugar entre 1790 y 1796, por obra del Conde Francés Mede de Sivrac, quien se presentó ante la multitud reunida en los jardines del Palacio Royal para el acostumbrado paseo dominical, cabalgando una extraña máquina a la que se había dado el pretensioso nombre de “celerífero”. Hay que decir que no obtuvo un éxito lisonjero: los parisienses manifestaron abiertamente su hilaridad e incluso su hostilidad hacia el extravagante vehículo, mucho más adecuado para diversión de haraganes que para fines de utilidad práctica.
El velocípedo con el cual el aludido Francés había exhibido su habilidad era un aparato rudimentario, constituido por dos ruedas de madera alineadas montadas en las extremidades de una vigueta de un metro de largo, sin manillar que permitiese establecer la dirección y sin pedales, de manera que avanzaba merced al empujón que le daba el “ciclista” al apoyar alternativamente los pies en el suelo, como el montar un patinete.
Sin embargo, el “celerífero”, embellecido por toda clase de elementos exóticos, como fingidas cabezas de leones, caballos, etc., empezaba a cosechar cierto éxito en Europa, cuando, en 1818, el noble bávaro Karl Friedrich Drais von Suerbraum ideó un velocípedo, bautizado por los Franceses con los nombres de draisienne o draisina en honor de su constructor. A pesar de no estar provisto todavía de pedales, representaba una copia notablemente perfeccionada del aparato de Sivrac, por cuanto tenía un sillín y, sobre todo, un mecanismo de maniobra que accionaba la rueda delantera.
La bicicleta empezaba a adoptar su forma definitiva, pero quedaban aún por resolver algunos problemas importantes, puesto que resultaba poco manejable y, especialmente, inestable.
Tales dificultades fueron resueltas casi por casualidad en 1855 por un herrero Francés de 15 años, Ernest Michaux.
Este, mientras estaba reparando una vieja draisina, tuvo la idea de aplicar a la rueda posterior un apoyapiés fijo que permitiera al conductor adoptar una posición de reposo en las bajadas, proporcionándole al mismo tiempo una mayor estabilidad de equilibrio durante la marcha. Esta sencilla innovación sugirió al hábil mecánico la invención de los pedales, que realizó trasladando el apoyapiés a la rueda delantera y uniéndolo con el piñón de la rueda.
En 1861, con la colaboración de su padre, el joven inventor construyó el michaudine, biciclo provisto de una rueda delantera de diámetro bastante superior que la trasera para poder recorrer mayor trecho a cada golpe de pedal, y desde entonces en todo el mundo se despertó un gran interés por el velocípedo. Durante los años siguientes se consiguieron en Francia, Inglaterra y América, una serie de innovaciones y perfeccionamientos. En lugar de madera, se adoptó una ligera aleación de hierro que proporcionaba mayor solidez y menor peso; además se empezó a resolver con primitivos sistemas de freno el problema de la rápida reducción de velocidad del vehículo en movimiento.
La Exposición Internacional de París de 1878 brindó al biciclo la oportunidad de salir del reducido círculo de sus adeptos y atraer la atención de las clases populares.
Despertó especial interés en el público el velocípedo del mecánico francés Victoire Renard. La rueda delantera medía 2,5 metros de diámetro, y como quiera que el ciclista no podía alcanzar los pedales, éstos habían sido montados a un ingenioso paralelogramo articulado que, al reducir la distancia entre el pie y el pedal, permitía accionarlos.
Otra divertida característica del mastodóntico biciclo de Renard era una serie de peldaños, colocados en el cuadro, indispensables a los ciclistas para alcanzar, después de una escalada que requería notable destreza, el sillín de la bicicleta.
Sin embargo, el tamaño excesivo de la rueda delantera presentaba grandes inconvenientes de equilibrio, y muy pronto se prefirió reducir las ruedas a las mismas dimensiones.
Entre tanto, otros notables descubrimientos técnicos se aplicaban al biciclo, tales como el sillín de muelles, los radios metálicos en las ruedas, la transmisión del movimiento a la rueda posterior por medio de una cadena y los neumáticos, inventados en el año 1888 por el veterinario Escocés John Boyd Dunlop.
La última innovación en la evolución de la bicicleta son los cojinetes de bolas, introducidos por el Francés Bernard de Thouars.
Por aquel entonces empezaban a instituirse las primeras competiciones ciclistas, que inicialmente consistían en breves carreras campestres organizadas por los aficionados al nuevo vehículo de pedales. La primera carrera ciclista oficial data de 1868, y tuvo lugar por los caminos del parque de Saint-Cloud, en París, en un recorrido de 1200 metros. Ganada por el Inglés James Moore, tuvo gran resonancia en todas las naciones europeas y en América, donde empezaron a fundarse Clubs ciclistas y se organizaron carreras de velocidad, acrobacia y fondo.
En 1895 nació el ciclismo como profesión.
Francia ha sido el país que más ha hecho por el ciclismo deportivo con la organización de grandes pruebas por carretera. Estas pruebas, que duran de una semana a un mes, se disputan a base de etapas de diversos kilometrajes, y en ellas se consagran los grandes campeones o “titanes de la ruta”.
Las pruebas en pistas aunque deportivamente tengan menos valor que las disputadas en carretera, resultan más espectaculares y el público puede seguirlas en su totalidad. Goza también de gran popularidad la carrera de Seis-Días, en la que los participantes viven continuamente en el velódromo, donde comen y duermen escasas horas, mientras uno de los corredores del equipo permanece rodando en la pista.
Una especialidad muy interesante es el ciclo-cros o carrera a campo traviesa con bicicleta, que se disputa a través del campo y la montaña.
Hacia finales de siglo XIX se inició la producción industrial de bicicletas, que ya había adquirido la forma que tiene actualmente y desde entonces este curioso vehículo de pedales entró en la vida y costumbres de todas las sociedades modernas.
La aparición de los vehículos de motor ha limitado en gran manera la difusión de la bicicleta, que ha resultado inadecuada al ritmo acelerado y dinámico de la vida moderna.

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