En Bucay, en la ruta a un sector conocido como La Esperanza y La Esperanza Alta viven desde hace más de una década, varias familias estadounidenses, originarias de los estados de Tennessee, Indiana y Alabama.
Son los Kuepfer. Quienes llegaron al país, cuando su patriarca Conrad Kuepfer decidió buscar un nuevo país para vivir. Y eligió Ecuador. Principalmente para huir de la influencia de la tecnología y del mundo moderno.
Si bien son reservados, son abiertos para establecer conversaciones o incluso para brindar detalles de sus oficios.
Actualmente se dedican al cultivo de granjas de tilapias. Y las mujeres se dedican a elaborar dulces y pasteles. También han instalado cafeterías que combinan con espacios de ventas de libros. Todos ellos con relación a la religión que practican: el cristianismo primitivo.
Se reconocen como cristianos primitivos. Han dejado atrás la identificación de amish. Son tantas ordenes y subdivisiones que en la actualidad un sector muy reducido conserva los códigos de ética de la antigua orden de amish. Sin embargo, los Kuepfer y sus vecinos mantienen sus características de comunidad colaborativa y caritativa.
Rehúsan a adoptar las costumbres y tradiciones locales. Siempre a espaldas de las modas: música, vestuario. Y principalmente de rechazo a la tecnología. Solamente el líder de cada hogar usa teléfono. El resto no. También usan carros. Y los padres ejercen la educación de sus hijos en casa.
Trabajan sus terrenos, son agricultores y tienen cierto gusto por el diseño del paisaje. En sus dominios, y alrededor de sus hogares, hay pequeñas secciones de juegos, columpios, asientos, escaleras de piedra, pequeños puentes...
Se percibe una energía pura y saludable.
Es común verlos aparecer en el pueblo y por alrededor de los bosques de la Esperanza. Parecen elfos. Son saludadores y educados mas no indica que han dado su completa confianza.

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