En marzo de 1964, el gobierno nacional, durante la Junta Militar, cerró un negocio internacional de ganado con la firma holandesa Willem Gerke Hylkema.
En la reunión estuvieron el ingeniero Corsino Cárdenas (entonces ministro de Fomento), el ingeniero Ubilla (subsecretario de Agricultura), el doctor Manuel Cadena Arteaga y Maria Sassen.
Esta última fue la intermediaria y representante de la firma holandesa Hylkema en Ecuador.
Maria Johanna Jacquelina Sassen (1912-1997) fue una ciudadana holandesa que, durante la Segunda Guerra Mundial, fue agente secreta de la RSHA (Oficina Central de Seguridad del Reich).
Se cree que Maria Sassen, al igual que sus hermanos Alfons y Wim, cumplía labores de espía y contraespía, e incluso habría sido adoctrinada en la escuela de Otto Skorzeny.
Al final de la guerra, fue ayudada por el cónsul de Ecuador en Roma y la Cruz Roja Internacional para que pudiera huir de Europa. Gracias a aquella gestión, Maria pudo viajar a Ecuador a mediados de la década de 1950. Y se estableció en Quito, ciudad en donde su esposo Rolf Burk tenía contactos.
Una vez instalada en el país, Maria (a quien sus familiares llamaban "Mies"), abrió el camino a sus hermanos: Alfons, Wim y Georgette.
Cuando enviudó, Maria Sassen comenzó a firmar como Maria Burk Sassen.
UNA INFLUYENTE EMPRESARIA
En el país, Maria empezó trabajando en una fábrica de textiles, al tiempo que actuaba como traductora (oficio que también desempeñó su hermana Georgette). Rápidamente, ambas subieron en la escala social de la capital, convirtiéndose en importantes empresarias.
Mientras se volvieron ciudadanas influyentes en Ecuador, en su país natal no deseaban saber de ellas, y menos de Maria, quien junto con su hermano Wim había sido de importancia para las autoridades en el pasado.
El cónsul holandés informó al Ministerio de Asuntos Exteriores que preferían que Maria Sassen permaneciera en Ecuador, pues no querían “ciudadanos indeseados” en su territorio.
En 1961, Maria Burk Sassen participó en la explotación de yacimientos petrolíferos en las provincias de Los Ríos y Cotopaxi.
Tiempo después, se dedicó con éxito al negocio del ganado, siendo clave en las conversaciones entre la firma holandesa Hylkema y la cartera del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Ecuador para la introducción de ganado pedigree holandés en el país.
Durante este negocio se detectó su pasado de colaboradora nazi. El Hollandse Bank Unie presionó para entorpecer el acuerdo, desprestigiándola por su pasado colaboracionista. Sin embargo, para entonces, Maria Sassen estaba muy bien relacionada con la alta sociedad quiteña.
El expresidente Galo Plaza Lasso, autoridad en la cartera que él mismo había creado y miembro respetable de la comunidad ganadera ecuatoriana, abogó para que se pasara por alto el pasado de las hermanas Sassen. Sosteniendo que era más importante continuar con el negocio internacional del ganado europeo que reparar en que Maria había sido espía y Georgette una exespecialista en propaganda radial nazi.
Esta última también triunfó como empresaria, fundando una bananera en Rosa Zárate, cerca de Santo Domingo, e incluso se relacionó con el empresario Folke Anderson.
Un año después del acuerdo holandés-ecuatoriano sobre la venta de ganado, Georgette abandonó Ecuador y se estableció en Brujas (Bélgica).
Maria Sassen fue una nazi convencida. En su sala de estar mantenía fotos de Hitler y Mussolini. En la capital ecuatoriana mantuvo contacto con miembros nazis.
Foto 1: Firma del acuerdo. Publicado en diario El Comercio.
Foto 2: Maria Sassen.
Foto 3: Georgette Sassen.

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