Ticker

6/recent/ticker-posts

DE CUANDO UN NIÑO DECIDIÓ EL DESTINO DE UN PAÍS

 Por Luis Alberto Bravo

Con la caída de Ignacio de Veintimilla, el 9 de julio de 1883, el gobierno del Ecuador fue asumido por sus ministerios; es decir, por lo que se llamó el Gobierno del Gabinete Ministerial, que estuvo en el poder entre el 9 de julio de 1883 y el 15 de octubre de 1883, fecha en que asumió José María Plácido Caamaño.

Caamaño no llegó al poder por voto popular, sino por el voto de una élite política: la llamada Convención de 1883, que estuvo integrada “por los mejores hombres de la República”; en números, eran menos de 60 ciudadanos.

Se programaron elecciones. En el partido conservador había dos fuertes candidatos: el guayaquileño José María Plácido Caamaño y el cuencano Juan de Dios Corral y Banderas.

Clave: La nueva generación de políticos, como Caamaño, Corral, Antonio Flores Jijón, Eloy Alfaro, Luis Cordero Crespo, etc., se diferenciaba de las generaciones anteriores en que ellos habían nacido en tiempos de la república, es decir, después de 1830.

El partido conservador decidió que pondrían los dos nombres de los candidatos en una chistera y que un niño escogiera el papel del candidato que participaría en las elecciones presidenciales.

El caso es que la mayoría de la Convención era conservadora, lo que significaba que tenían mayoría frente a los liberales. Básicamente, quien saliera de aquel sombrero sería el próximo presidente del país.

El niño metió la mano y sacó un papelito. Leyó: “Caamaño”.

De este modo, José María Plácido Caamaño participó frente al liberal Eloy Alfaro y al progresista Luis Cordero Crespo.

La votación general quedó así:

Caamaño: 43 votos

Alfaro: 13 votos

Cordero: 2 votos

Blancos: 1 voto

A pesar de que ganaron, la elección de Caamaño causó inconformidad en un sector del partido. Se llegó a decir: «el bando conservador ha perdido la oportunidad de tener en la Presidencia a un carácter sin vacilaciones, valeroso hasta el sacrificio, leal en la doctrina, inmaculado en lo público y en lo privado».

Como una forma de resarcir al “perdedor”, la Asamblea lo designó ministro juez de la Corte Suprema; pero Juan de Dios Corral y Banderas no aceptó. Se excusó alegando que no podía ausentarse de Cuenca por su anciana madre.

Entonces le nombraron Ministro Juez de la Corte Superior del Azuay, sin tener argumento válido, aceptó.

Dos años después, en 1885, el partido conservador se fraccionó: una parte en católicos y otra se unió al bando de los progresistas.




Publicar un comentario

0 Comentarios